"...es que esto de escribir es un dolor que nos viene horadando de continuo, que nos nace de pronto
como nace de nuevo un corazón que estaba muerto..."
"Vicente Martín Martín"

lunes, 2 de noviembre de 2015

Lluvia



Está la noche
y en tus ojos grises se remiendan los sueños,
la lluvia dice tuyo todo lo que nombra
mientras te perfilo agónica
sobre el papel en blanco.

sábado, 20 de junio de 2015

Premio de poesía Ateneo de Mairena- Inés Rosales

Una noche muy completa. El cuarteto de violín espectacular. 
Gracias por el premio y por vuestra amabilidad!!




Cómo se deshilacha un amor

Y ahora cómo se escribe esta muerte,
cómo se dibuja un dolor en esos muros
que acapararon, antes, las tibiezas del alba.

Cómo romper, solo con un grito,
la noche que se cierne sobre los cristales del mundo,
el sollozo de un remiendo,
cómo devastar la cariátide de un beso
cuando en sus labios rotos
se erige la sombra de todos los estigmas,
cómo aprisionar en un puño las semillas
de una promesa incierta
si el futuro se acurruca entre tus manos
como un almíbar espeso
que nunca se disfrutó en la boca.

viernes, 29 de mayo de 2015

El silencio sangra

El silencio sangra en la noche asustada,
temerosa de su faz, esquirla
de la aurora promiscua que atenaza sus pasos,
un mutismo quebrado donde pacen las voces
de los sueños fingidos.

Yo solo quiero (Premio Fray Serafín de Ausejo, 2010)

Yo solo quiero silenciar las ciudades,
despoblar los edificios de esa desnudez tuya
que alimenta la nocturnidad de mis tragedias,
emerger de las piedras testigos del fracaso
o columpiarme, quizás, en las tímidas sonrisas venideras.

martes, 3 de marzo de 2015

Esta mañana (Premio "Fray Serafín de Ausejo" 2010)

Esta mañana me he despertado
y el sol era un superviviente,
otro como yo, como también los sueños
que aún exhalaban vapor de madrugada,
un tibio suspiro, famélico de otros,
acompasando los latidos de la aurora.

lunes, 2 de febrero de 2015

Olor a desarme

Escribiste la luz
cuando el destierro se hilvanaba con sombras,
cuando la noche...

Te dejaste caer, como una estrella fugaz,
sobre una alfombra pretérita, con los pies descalzos
y la insignia de un verso azul en tu bandera alzada.