"...es que esto de escribir es un dolor que nos viene horadando de continuo, que nos nace de pronto
como nace de nuevo un corazón que estaba muerto..."
"Vicente Martín Martín"

martes, 13 de febrero de 2018

La muerte se hizo vida

A los amantes de Teruel



Mármol por fuera y dentro alma latiendo
a la leve caricia del amante,
eterno el amor, polvo el caminante,
tallada su verdad en ascua y viento.

Indemne abrazo con la piel del tiempo,
con la sed y añoranza del viandante
lastimado en su ternura, anhelante
de esa exquisita ruina por un beso.

Con su muerte la muerte se hizo vida,
volcán bajo la piedra, desmesura,
blanco lienzo en los sueños del que pasa.

Que nadie llore nunca su partida
pues cielo abierto son, no sepultura,
donde volar estrellas en el alba.

Hazme un sitio en la cama


Podría escribir un poema al calendario,
a una silla, al trasluz de un delirio,
dedicar versos blancos a una estatua más blanca,
columpiar sinalefas en las ramas de un árbol,
rimar una boca con otra boca cualquiera,
despedazar las estrofas y lanzar sus esquirlas
a los pájaros hambrientos.

Bien o mal sería capaz de escribir de casi todo,
de hablar de casi todo,
de exprimir mi ignorancia hasta el límite,
de quedar en ridículo
inventándome un cuento para cada insomnio
o escalar cualquier hipocresía.

Pero no puedo hacerlo de ti y de mí,
no sin parecer idiota, sin serlo,
no acierto a pronunciarte sin que suene a rezo
mientras pecan mis labios,
a deletrear tu cuerpo sin derramar la tinta
sobre mi sed al borde.

No sé hacerlo, de veras,
no sé decirte que te amo con brillo en las palabras
ni ese tono de arena en la mirada.

Por eso me callo,

hazme un sitio en la cama…

lunes, 16 de octubre de 2017

De alboradas cosidas, premio "Pastora Marcela", 2016



"De alboradas cosidas" es el poemario ganador del premio "Pastora Marcela" de Campo de Criptana, 2016. 
Consta de 21 poemas y está editado por la editorial Huerga y Fierro.
Si estás interesad@ en adquirir tu ejemplar puedes escribirme a mj_0977@hotmail.com.



Te diría

Te diría una ventisca,
la rabia de una espada agrietando
su raíz de piedra,
un olvido poco hecho.

Las palabras ya no cuentan,
no sirvió aquella súplica esdrújula
ni la conjugación en presente de mi llanto
para romper tu cáscara,
dejaron de importarte los susurros, las canciones,
todo cuanto fuera capaz de acariciarte.

Dejamos de sernos
como escancia la luna sus últimas gotas
en las noches a solas
o un dolor caminando a la par de ese infinito
que llevara tu nombre.

Aquí, ahora,
derramando este penúltimo otoño entre las sábanas
antes de dormirme,
sin voz que ofrecerte y una nostalgia rancia
en la mirada, vuelvo a abrazarte,
un solo instante,
casi sin querer,
mientras ruge la tormenta en los cristales.


martes, 3 de octubre de 2017

Un segundo antes del relámpago

Cuando la noche es acueducto, teorema
en que la longitud aletea como un pájaro
y las manos famélicas desafían
los estados de agregación de la materia.

En esa niebla espesa
donde sólo un susurro sabe abrirse camino
y las miradas son placas tectónicas,
donde el recuerdo es trinchera y el ansia templo,
donde el otoño albufera,
allí te espero,
con la misma sed de náufrago del primer beso,
la silueta torcida
y un racimo de lluvia entre los labios.

Para ser geometría inexacta te espero,
para errar de nuevo y darnos la espalda
un segundo antes del relámpago,
para decirnos sin voz
mientras el corazón grita su destiempo.

Con el mismo amor sin rostro
y el cauce dispuesto,
la boca y el corazón a oscuras,
así te espero,
con una cicatriz translúcida hecha abismo
y el miedo en la puerta,
con simientes en los ojos y una sábana blanca,
recién planchada,
en los bordes del alma.

En esa gota de lluvia herida en el cristal
y acosada de aliento,
allí,
desnuda nuevamente al olvido,
te espero.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

Me miras

A mi perra


Me miras,
apuntalas  mi rostro en tus pupilas
y te giras de nuevo hacia el balcón,
me sabes tuya y vuelas
con esas voces otras que no te dicen nada
hasta escuchar mis pasos
y venirme con los ojos inquietos
y el corazón de punta.

Sólo quieres la mano, la sonrisa,
ese tono distinto que te enciende por dentro,
la caricia promiscua y casi autómata
para entender la vida,
sólo un gesto te basta para cuajar el mundo.


Tal vez me estés amando como nadie lo hizo,
tal vez
nada fue más sincero en mis oídos
que tu idioma imperfecto,
tal vez yo no sepa decirte que te quiero de veras
sin parecer extrema, idiota,
o tangente a esos otros que dicen que me adoran
porque lo nombran tanto.

Por eso te escribo hoy,
por tu afán incansable en descubrirme
con el alma en los ojos,
por tu sueño tranquilo
y esa paz que te olvidas en mis manos
cuando la incertidumbre acecha,
por la bondad infinita que rebosas.


Son muchos los años, muchos los estantes
donde cubrir de polvo los recuerdos,
mucho el tiempo después para olvidarnos,
por eso déjame conservarte aquí, ahora,
en estas letras que conjugan los locos
a punto de dormirse,
y decirte que sí, que te quiero,
con el sosiego con que aguardan
los campos a la lluvia.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Sé bien

Sé bien de los ríos, del viento,
de todo cuanto pasa y se dispersa,
de párpados cerrados explorando el insomnio
en busca y captura del escalofrío.

Sé de cuanto duele, de temblor,
de vacío,
de despedidas que no fueron realmente,
de arrecifes inversos,
de esperas redondas.

Sé de ti,
de la lluvia que fuiste, del tiempo
que vas pisando en cada huida,
de la ceniza que guardas en los labios,
de tu espalda pequeña,
del olor a cristal de tus abrazos,
de tus susurros de piedra.

Sé bien de tantas cosas a ras del suelo,
de tantas sábanas ásperas, de tantos trajes,
que he olvidado quién soy.

Ahora me columpio con las horas
como rama descalza,
sin camino ni horizonte a la vista,
con los hombros desnudos
y una huella sin rostro en la maleta.

Voy tras de mí, buscándome
en un sueño que no me pertenece,
pisando sobre los pasos perdidos,

hasta aprender de nuevo
cuanto quisiera olvidar por siempre.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Edición "De alboradas cosidas"

Por fin ha sido editado mi libro "De alboradas cosidas", ganador del Certamen Pastora Marcela de poesía de Campo de Criptana, 2016.

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Algún día


He visto nuestra ausencia en tus ojos esta tarde,
nuestro no ser, esa lejanía inconclusa
que bate sus alas en todos los finales,
he sentido el miedo, el frío
de un epitafio todavía impensable,
el raquítico olor de nuestra historia
sobre las hojas inertes de noviembre.

Todavía nos besábamos
cuando se han arrugado nuestros labios
y en el pecho se nos ha acoplado un corazón antiguo,
me mirabas y los párpados se te llenaban de estrellas,
transparentes las órbitas,
para arrastrarte allí donde la piel no sobrevive.

Algún día no habrá nosotros
y este amor que hoy nos une será otro dolor cualquiera,
otra distancia, quizás
la esperanza final de un suicida antes del pánico,
tal vez la tangencia de una noche con los sueños.

O acaso no seamos nada
y este palpitar ciego que guía nuestro destino
desista ante el silencio de lo eterno.

Algún día la muerte fingirá no escucharnos
y se lavará las manos con nuestras canciones.

Mirémonos, pues, mientras los ojos sean nuestros
y el sudor sea tan salado como un mar
bailándonos la lluvia.


Árbol de la vida

Acrílico sobre lienzos.