"...es que esto de escribir es un dolor que nos viene horadando de continuo, que nos nace de pronto
como nace de nuevo un corazón que estaba muerto..."
"Vicente Martín Martín"

miércoles, 10 de octubre de 2018

Dormiré sin más


Hoy no estás y ha sido un día impreciso 
en color, en tiempo, 
de ésos en que los péndulos se cuelgan de una tregua 
y la noche es ajena 
como un quejido de sombra entre la niebla. 

Has venido a buscarme muchas veces 
al rincón inclinado 
donde escondo los olvidos tranquilos, 
las despedidas 
y el comienzo arenoso de todas las trincheras, 
me has mirado por dentro y te has marchado 
al trasluz de esa sed que no cabe en la boca. 

No he sabido guardarte en el silencio, 
la voz me pierde y las canciones 
me hielan los insomnios como escarchas en llamas, 
ni he podido encerrarte en esa lluvia 
que nos fundió los cuerpos tantas veces 
en los otoños pares. 

Hoy no estás y las cornisas 
se retuercen doloridas en la proyección de un párpado, 
la distancia es mi cuerpo 
y el viento me amontona en cada puerta 
un final de granito. 

Dormiré sin más, mañana 
quizá olvides el camino hasta mis sueños.


martes, 13 de febrero de 2018

La muerte se hizo vida

A los amantes de Teruel



Mármol por fuera y dentro alma latiendo
a la leve caricia del amante,
eterno el amor, polvo el caminante,
tallada su verdad en ascua y viento.

Indemne abrazo con la piel del tiempo,
con la sed y añoranza del viandante
lastimado en su ternura, anhelante
de esa exquisita ruina por un beso.

Con su muerte la muerte se hizo vida,
volcán bajo la piedra, desmesura,
blanco lienzo en los sueños del que pasa.

Que nadie llore nunca su partida
pues cielo abierto son, no sepultura,
donde volar estrellas en el alba.

Hazme un sitio en la cama


Podría escribir un poema al calendario,
a una silla, al trasluz de un delirio,
dedicar versos blancos a una estatua más blanca,
columpiar sinalefas en las ramas de un árbol,
rimar una boca con otra boca cualquiera,
despedazar las estrofas y lanzar sus esquirlas
a los pájaros hambrientos.

Bien o mal sería capaz de escribir de casi todo,
de hablar de casi todo,
de exprimir mi ignorancia hasta el límite,
de quedar en ridículo
inventándome un cuento para cada insomnio
o escalar cualquier hipocresía.

Pero no puedo hacerlo de ti y de mí,
no sin parecer idiota, sin serlo,
no acierto a pronunciarte sin que suene a rezo
mientras pecan mis labios,
a deletrear tu cuerpo sin derramar la tinta
sobre mi sed al borde.

No sé hacerlo, de veras,
no sé decirte que te amo con brillo en las palabras
ni ese tono de arena en la mirada.

Por eso me callo,

hazme un sitio en la cama…