"...es que esto de escribir es un dolor que nos viene horadando de continuo, que nos nace de pronto
como nace de nuevo un corazón que estaba muerto..."
"Vicente Martín Martín"

martes, 7 de junio de 2016

A veces pasa

Hace tiempo que anhelo cosas improbables,
que me visto con prisa
por si en ese mismo instante
se dejara caer un gorrión por el alféizar
anunciando una aurora por sorpresa,
que camino en círculos para no contemplar siempre
ese instante  blanco en que nacen los cipreses
y vomito luciérnagas con todas las resacas
de cerveza y tus labios encendidos.

No recuerdo un momento en que la noche
fuera noche tan sólo,
donde un péndulo estuviera en concordancia
con mi sueño y los sueños,
donde la luna
solamente fuera la mancha clandestina
que descubre las huellas de los gatos.

Debe ser
que quedé a medio hacer
o me pasé en la cocción de ese alfarero triste
que me esculpió los párpados,
que no aprendí bien aquella lección de geometría
donde hablaban de las rectas
y miré a la soledad a los ojos muchas veces
sin temor a las estatuas de sal.

No lo sé
pero hay en mis labios un trino amordazado
que se eleva hacia dentro
dejando mudo al corazón por donde pasa,
una sangre que tiembla muchas veces,
que se oculta, se detiene otras
por el miedo a perder sus iniciales
y morir sin la extremaunción de las piedras.

De veras que no entiendo
por qué todas las brújulas se funden en mis dedos,
por qué rezo a las palmeras del cuarto
donde guardo el amor
o las sonrisas,
por qué la luz me llega en un ángulo distinto
en donde un grano de arena
es capaz de cobijar todo el hambre del mundo
o por qué un beso me conserva su infancia
a pesar de las décadas.

Con lo fácil que sería dormirse en cualquier tren
con los ojos vendados…


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