"...es que esto de escribir es un dolor que nos viene horadando de continuo, que nos nace de pronto
como nace de nuevo un corazón que estaba muerto..."
"Vicente Martín Martín"

domingo, 13 de octubre de 2013

Gris

En ocasiones

puedo verme en los reflejos de esa mujer gris,

antigua,

regalándome sus buenos días de cera,

flotando sobre un mundo que ya no le pertenece

y buscando amapolas

en las aristas de las hojas muertas del otoño.


Quizás

las arrugas me hayan forrado el alma antes de tiempo

y solo el piar de un pájaro

o la leve caricia de un sauce en bancarrota

me humedezcan los labios.


La vida debe ser confusa

allí donde los disfraces se aparcan en la puerta

y un espejo

descuartiza diez templos por segundo,

allí donde el aire huele a vértigo y en los ojos

no nos caben las miradas oblicuas.


Por eso me da miedo

ser esa mujer pintada de tormenta

en las tardes de agosto,

me estremezco al pensar

en sus piernas temblorosas soportando el peso

de cuanto pasó de largo,

de todas aquellas palabras evaporadas

bañando los hombros de los caminos sin vuelta.


Y quiero correr sobre los sueños,

correr

cuando me miro las manos, aún jóvenes,

y encuentro entre sus huellas unos brazos exhaustos

sujetando, por tiempos, las líneas del destino.

Y despertarme, y ver que estás ahí,

al alcance de un grito hacia dentro,

mientras esa mujer tenue, casi otra,

alimenta a las gorriones en el parque.



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